El agua de riego de la vid para obtener los mej...

El agua de riego de la vid para obtener los mejores vinos

El agua de riego de la vid, al igual que el suelo, es un factor que, hasta tiempos recientes, no se había tenido lo suficiente en cuenta a la hora de obtener vinos de calidad. Sin embargo, desde hace aproximadamente cuarenta años, se ha iniciado el estudio de las composiciones acuíferas para dictaminar su influencia sobre las cepas.

 

Estudios del agua de riego de la vid

Gracias a la iniciativa de bodegas como la nuestra, se ha podido profundizar, más y mejor, en un aspecto que, a todas luces, se ha vuelto fundamental. Cuestiones como la dureza del agua se ha demostrado que pueden afectar a la hora de dar distintos matices a los caldos. Por ello, en Hacienda del Carche, siempre hemos apostado por conocer bien cuáles son los elementos que rodean a los vinos de jumilla que producimos, y que, al fin y al cabo, son nuestro tesoro más preciado.

Así, debemos empezar por hacer una breve introducción sobre los aspectos que más afectan, dentro de la composición del agua en general, a la hora de interactuar con las cepas y, en segundo término, pasaremos a un análisis pormenorizado de las condiciones de las aguas y pozos acuíferos que están presentes en la zona del Carche de Jumilla. Las conclusiones que podemos aportaros os anticipamos que os sorprenderán.

Para empezar, el factor que más influye sobre la cepa proveniente del agua de riego de la vid es su dureza. Conseguir un PH idóneo no es tarea fácil. En territorios donde el agua es blanda, la acidez de la uva se muestra muy suave. Demasiado, de hecho. En estos territorios es difícil encontrar un vino que pueda poseer el suficiente carácter como para ser considerado un representante entre los mejores vinos.

Sin embargo, en las zonas donde el agua se muestra demasiado dura, la cepa lo acusa, dando frutos demasiado pequeños y una acidez demasiado pronunciada. Ciertamente, esto es lo que suele ocurrir, por ejemplo, en las zonas de costa, donde el agua posee demasiada cal. Sin embargo, la calidad de los pozos de la zona del Carche de Jumilla, se muestra excelente. Gracias al paso de las generaciones y el mimo puesto en nuestro trabajo y esfuerzo, la calidad del agua en Murcia se ha mostrado como garantía de los resultados que ofrece. Como muchos sabréis, nuestra región es especialmente célebre por la cantidad y calidad de sus cultivos. Exactamente, lo mismo ocurre con nuestras cepas de vid.

El equilibrio perfecto, entre una dureza demasiado suave y otra demasiado dura, da a nuestra tierra los vinos de calidad que podemos ofrecer.

La uva no hace milagros

Hasta tal punto la influencia del agua de riego de la vid sobre la uva es importante, que una buena uva puede perder todas sus características si no se riega con un agua de composición adecuada. Esto ocurre, especialmente, con algunas uvas foráneas como la Cabernet Sauvignon o a Syrah.

En el caso de esta última, el efecto es todavía más acusado. Si, por ejemplo, la dureza del agua es excesiva, todos sus matices (que son de hecho los que hacen a esta especie valiosa) se perderán por la negligencia a la hora de escoger el agua con que se riega. Es por ello muy recomendable, seleccionar la mejor composición del líquido con el que se va a regar, como avalan numerosos estudios científicos que vienen desarrollándose desde los últimos años.

En este sentido, el trato correcto de las aguas en el caso de que sea necesario se vuelve imprescindible. Ya se están tomando medidas en este sentido para rentabilizar al máximo el partido que puede ofrecernos un campo de vid. No tomarse las molestias que requiere el abastecer el agua riego de la vid puede hacer que Nuestra cepa sufra el llamado «estrés hídrico» que afectará al sabor e intensidad del vino que queremos conseguir.

Hay un equilibrio perfecto entre el tipo de agua y el riego: el déficit hídrico puede producir una calidad superior en el vino si se gestiona adecuadamente. Disminuirá el crecimiento de la planta y con ello favorecerá una mejor iluminación de sus frutos, los racimos de uva.

Esto hará que dichos frutos aumenten la producción de los llamados «polifenoles», y se mejorará un aspecto tan importante como la densidad. Tal y como hemos dicho cuando hablábamos del suelo, este factor del criterio de riego se suma a la calidad del suelo calizo, óptimo para el cultivo de vid porque igualmente contribuye a la intensidad de su sabor.

Estamos hablando de que, incluso, con reducciones de un 60 % de suministro de agua podemos conseguir vinos de mejor calidad. Como se puede ver, no sólo el tipo de agua (perfecta en el caso de nuestra región para el cultivo de vid) sino la cantidad de riego, influyen en la cantidad de la uva.

De nuevo, nuestra tradición como productores de vinos de jumilla nos avala en este sentido. Al fin y al cabo, la ciencia apoya lo que por puro ensayo y error se venía haciendo desde hace mucho tiempo.

Eso sí, una reducción de la cantidad de agua de riego de la vid repercute negativamente sobre la cantidad de producción. Normalmente, los viñedos de peor calidad son los que más regados están. Es por esa razón, que la zona del Carche de Jumilla, con un clima seco, una cantidad pluvial al año discreta y una humedad baja, se muestra como un espacio ideal para la plantación de vid.

En las últimas cepas que hemos plantado, y que acompañan a las que ya van camino de cumplir cien años, todos estos procesos y condicionantes han sido tenidos en cuenta para obtener el mejor rendimiento y vinos de calidad en lugar de una producción muy grande. Por ello, el agua se muestra como un elemento crucial a la hora de desarrollar una plantación de vides. No sólo el terroir tal y como se pensaba hasta hace poco tiene importancia.

Sumado a esto, la región de Murcia en general y muy especialmente la del Carche de Jumilla, posee una amplia colección de acuíferos y reservas de pozos. Su sustrato calizo favorece esta existencia, y es, de hecho, la responsable de la óptima concentración caliza de nuestras aguas.