La moda de personalizar los vinos

La moda de personalizar los vinos

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En Esencia Wines siempre hemos creído en las posibilidades de los vinos personalizados. Al leer los siguientes porcentajes nos alegra ver que mucha más gente piense como nosotros: 60% de Pinot Noir, 20% de Syrah, 16% de Petit Syrah y 4% Merlot. Esta es la nada convencional combinación de uva que, en una entrevista que leimos en la revista Forbes, la enóloga estadounidense Cecil Park reconocía haber utilizado para utilizado para elaborar un vino personalizado para un cliente chino.

 

A lo largo de la entrevista, Park aseguraba que “la personalización de los vinos me ha abierto una ventana de negocio en el mercado chino. Y también, con otros clientes asiáticos. La pista para conseguirlo fue descubrir que, para el comprador asiático resulta especialmente importante descubrir la historia que hay detrás de cada producto que adquiere”. Sabido esto, Park compartió su propia historia con sus clientes, lo que le permitió establecer un canal de comunicación –y, a la postre, de venta- con ellos “al final creas con tu cliente una relación de reciprocidad y acabas escuchando más que hablando.

 

Park supo explotar su habilidad para ponerse en la piel de sus clientes “así es como pude entender sus propias experiencias con el vino. Además, las personas con las que trabajo, me hacen listados con los vinos que más les gustan. De este modo, estableciendo un lenguaje común en el que nos entendemos, puedo acercarme a sus preferencias de la manera más cercana y visceral posible.  Ahora sé, después de estudiar cómo es la cultura de beber vino en Asía, que, personalizando mis vinos puedo competir, en un mercado tan complicado como aquel, con bodegas mucho más poderosas que la mía-“. 

 

Llegar a los sentidos 

 

Es el secreto del éxito y Cecil Park, como enóloga, lo sabe y lo ha aprovechado. Descubrir y analizar la percepción sensorial de los consumidores a los que nos interesa vender nuestros vinos abre, sin lugar a dudas, la puerta a la elaboración de vinos personalizados. Trabajar este producto podría servir, por ejemplo, para que los consumidores de la generación millenial se acercaran al vino. Este perfil de consumidor está acostumbrados a que las marcas se preocupen por sus gustos y necesidades. Les gusta sentirse protagonistas y que las marcas hablen con ellos de tú a tú y creen productos a su medida. 

 

En este sentido, muchas bodegas ya están elaborando vinos personalizados para determinados segmentos de público, vinos sin alcohol, vinos más dulces, vinos jóvenes afrutados y más fáciles de beber… Sin embargo, todavía hay muchas bodegas que elaboran sus vinos dejando al consumidor en segundo plano y dando por hecho que a todo el mundo le tienen que gustar sus vinos. Para conectar con los jóvenes hay que hablar su idioma, olvidarse de formalismos y mensajes corporativos que no cuentan nada que a ellos les interese. 

 

Desde elaboraciones gourmet a presentaciones de libros 

 

Los ámbitos en los que se ha comprobado que los vinos personalizados tienen un nicho de mercado –y de éxito- son de lo más diverso. Por ejemplo, hace poco llegó a nuestros oídos el caso del restaurante Casa Julián, en Tomelloso (Ciudad Real). El propietario de este establecimiento encargó un vino que, además de aportar un toque diferenciador a la bodega del restaurante, fuera capaz de acompañar, del mejor modo posible, a su carta de platos… sobre todo a las dos especialidades de la casa: buey a la piedra o tartar de atún rojo. Ahora sirven un tinto elaborado con variedades tempranillo, syrah y cabernet sauvignon que, según el propietario del restaurante, está teniendo mucho éxito.  

 

Otro caso de éxito de vino personalizado es el de Mario Herreroguitarrista flamenco y escritor que encargó un vino ad hoc para la presentación del libro, por el escrito, El duende distraído 

 

También aquí triunfan los algoritmos 

 

No podía faltar. El algoritmo, ese término que hemos escuchado –o leído- tantas veces en los últimos tiempos, tampoco podía faltar cuando hablamos de la personalización de los vinos. Muchas bodegas y distribuidores han comenzado a enviar a sus suscriptores, a través de su correo electrónico, cuestionarios para que puntúen los vinos que van recibiendo. Luego, según se van recibiendo los resultados, se incluyen en un algoritmo. De esta manera, en siguientes envíos, los vinos que se recomienden a cada cliente irán más en consonancia con sus gustos. Utilizando datos aportados por los propios clientes, podrás conocer el modelo de preferencias de estos clientes… y ofrecerles productos que se adapten más a ellos.

 

Una buena analogía de esta manera de operar con este modelo, podría ser Netflix. A alguien que le gusten las comedias, pueden gustarle –o no- también los dramas. En todo caso, esta multinacional puso en práctica un modelo de algoritmos para comprobar que, si le ofreces a tu cliente algo para lo que está predispuesto a que le guste, es posible que se quede contigo para que le des más. 

 

Personalizar el contenido… y también el continente 

 

Antes de tener la oportunidad de oler, y saborear, un vino, el comprador tendrá que haber sido seducido por la mirada. Y, por esta razón, en el caso de las empresas que nos dedicamos a la venta de vino, sabemos que tenemos que seguir la tendencia de apostar por la personalización de botellas, etiquetas y estuches. Grandes marcas han apostado por personalizar los productos con el nombre del cliente para acercarse más a él. Ya que a los clientes les gusta ver su propio nombre y sello personal en toda clase de objetos. 

 

Muchas empresas y restaurantes se han convertido en clientes de este tipo de servicios. Cada vez más, hay parejas que han convertido al vino personalizado en tendencia a la hora de ofrecer un detalle a sus invitados de su boda. En este caso hay un poco de todo, aunque donde más se suele personalizar es en el diseño de las etiquetas de las botellas. Desde etiquetas personalizadas con el nombre de la mesa, de los comensales o de los novios con frases o fotos, a etiquetas con las canciones más significativas de la pareja o con una colección de fotos de todos los momentos del noviazgo. Algunas de las elecciones pueden parecer un poco kitsch… pero no se puede negar que es una tendencia de mercado de éxito creciente.